Nuestra Señora de Puerto Arturo.


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En Moscú, al cumplirse cien años del asesinato del último zar Nicolás II y de su familia, se ha inaugurado la exposición “Iconos de la época de Nicolás II” en el Museo Central de Cultura y Arte Antiguos de Rusia. Allí hay un icono mariano muy especial: la Virgen de Puerto Arturo.

El icono de la Madre de Dios de Puerto Arturo, en la exposición del Museo Central de Cultura y Arte Antiguos de Rusia

Una visión

En diciembre de 1903, desde la región de Besarabia en la frontera entre Ucrania y Rumanía, llegó al monasterio de las Cuevas en Kiev un hombre mayor llamado Fiodor. Cincuenta años antes, en su juventud, fue marinero y participó en la defensa de Sevastopol durante la guerra de Crimea. Había hecho un largo camino hasta el famoso monasterio, cuna de la cristiandad de Rusia, porque había tenido una visión.

Fue despertado por un ruido parecido a una ráfaga del viento apareciéndosele la mismísima Madre de Dios. La Virgen llevaba una túnica azul y capa marrón. Ella estaba a las orillas de un golfo, a lo lejos había una ciudad en llamas. En las manos desplegaba un pañuelo con la imagen de la Santa Faz de Cristo. Bajo sus pies había espadas desenvainadas. En el cielo los Arcángeles Miguel y Gabriel. Por encima de todo el Señor, Dios de los Ejércitos. Alrededor de la visión se leía: “Que permanezcan unidos el rebaño y su único Pastor”.

La Madre de Dios le dijo a Fiodor que pronto en las orillas de un mar lejano comenzaría una terrible guerra. Y que su visión habría de ser dibujada en un icono que habría de ser llevado a la ciudad de Puerto Arturo. Entonces la ciudad se encontraría bajo la protección celestial, y los guerreros cristianos vencerían a los paganos.

En el monasterio tomaron su relato con cautela. Continuamente recibían allí peregrinos con historias sobrenaturales y visiones. Y lo de una guerra con los japoneses, en diciembre de 1903, aún no estaba nada claro en Rusia. Pero el 8 de febrero del año siguiente, sin declaración previa, los japoneses atacaron por sorpresa a la flota rusa en Puerto Arturo.

Monasterio de las Cuevas (Kiev, Ucrania)

Un icono por suscripción popular

Al estallar la guerra se difundió el mensaje de Fiodor y los fieles empezaron a reunir fondos para pintar el icono según la visión y las instrucciones de la Virgen. La avalancha de los donantes fue tal que se decidió limitar los donativos a 5 kópeks. Diez mil personas aportaron su dinero, y el pintor P. F. Shtronda realizó el icono gratuitamente.

El proceso de pintado tuvo su serie de pequeños milagros. El autor testimoniaba que el viejo Fiodor que le acompañaba con sus instrucciones, a veces cogía el lápiz con sus dedos encorvados y trazaba líneas precisas que pocos profesionales alcanzarían.

Nuestra Señora de Puerto Arturo

En Semana Santa se bendijo el icono ya terminado, y éste se envió a San Petersburgo a la atención del almirante V. Verjovskiy (?).

Pero el almirante, que no era un hombre de fe, en vez de enviar el icono a Puerto Arturo como se pedía en la visión, lo expuso en su casa invitando a sus amigos a verlo, y proponiendo que se colgara en la Catedral de Nuestra Señora de Kazán.

La misión imposible de hacer llegar el icono a Puerto Arturo

La madre del zar Nicolás II, la emperatriz María Fiódorovna Románova, viuda del zar Alejandro III y cristiana ortodoxa devota, ordenó al vicealmirante Nikolay Skrydlov, que debía partir hacia Extremo Oriente en sustitución del malogrado vicealmirante Makarov, que entregara el icono en la catedral de Puerto Arturo. Tras una liturgia solemne la pintura dejó San Petersburgo el 12 de abril.

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María Fiódorovna Románova

Pero Skrydlov, en vez de dirigirse a directamente a Oriente se dirigió a Crimea (su anterior destino era Comandante en Jefe de la Flota del Mar Negro), allí recogió sus muebles, documentos y familiares, partiendo definitivamente hacia su nuevo destino el 20 de abril. Demasiado tarde, ya que el 26 de abril llegó un último tren a Puerto Arturo, quedando la ciudad sitiada por los japoneses.

Skrydlov y el icono se dirigieron entonces hacia Vladivostok, el otro puerto ruso del Pacífico, sin conexión por tierra ni mar con Puerto Arturo, ya éste último se encontraba también bloqueado por la Flota Imperial Japonesa.

Se decidió que el icono se colocara en la Catedral de la Asunción de Vladivostok. La primera liturgia ante la imagen se celebró el 6 (19) de agosto, festividad de la Transfiguración.

Un grupo de jóvenes oficiales se presentó voluntario para llevar la imagen a la ciudad sitiada, pero el comandante prohibió la aventura por ser demasiado arriesgada. Se hicieron tres fotografías y una copia al óleo que fueron enviados por correo al cónsul ruso de la ciudad china de Chifu, para ser reenviadas a Port Arthur con embarcaciones chinas. Ninguna llegó a su destino.

La copia al óleo fue enviada en el vapor “Sungari”, cargado también con munición, harina y vodka. Un tifón le obligó a volver a su puerto de origen. En el segundo intento, ya casi a la vista de la fortaleza sitiada, fue ahuyentado por los buques japoneses que bloqueaban la entrada del puerto. Se comenzó a decir que las contrariedades se debían a que la Madre de Dios no había hablado de llevar una copia sino del icono original.

Toda Rusia se interesaba en el asunto. Las redacciones de los periódicos recibían sacos de cartas que preguntaban por la suerte del icono. ¿Acaso no habría nadie que cumpliera con el encargo de la Virgen?

Apareció un voluntario, veterano de la guerra, cincuentón, llamado Fiodorov. El 7 de noviembre, día de su llegada a Vladivostok, el comandante Skrydlov recibió un telegrama de la emperatriz viuda que le pedía confiarle el icono. El 22 de noviembre la pintura fue colocada en una funda especial y entregada a Fiodorov. Éste primero la llevó a Shangay en un vapor noruego, luego al puerto de Chifu. De allí partió en un barco chino, pero el viento les obligo a volver. Al día siguiente se repitió lo mismo. Se dice que las contrariedades se debieron a que la ciudad ya se había rendido.

Fiodorov decidió que el icono había de permanecer en el ejército y lo entregó al estado mayor del comandante en jefe Kuropatkin. Terminada la guerra volvió a la catedral de la Asunción de Vladivostok. En 1932 los comunistas cerraron la catedral, y en 1938 fue volada por los aires por los soviéticos. El rastro del icono desapareció, y también sus copias.

Hallazgo en Jerusalén

Hasta 1998. Ese año, en Jerusalén, un grupo de peregrinos rusos del Lejano Oriente entre los que se encontraba el párroco de la iglesia de la Asunción de Vladivostok y el párroco del Manto de la Virgen de Ussuriysk, reconocieron en una tienda de antigüedades el histórico icono de Puerto Arturo. Sin dinero ni tiempo, acudieron a la abadesa del monasterio ortodoxo Gornenskiy en Ein Karem, para pedirle comprar el icono. Y así, el 6 de mayo de 1998, el icono volvió a Vladivostok acompañado con una procesión y repiqueo de campanas.

En el centésimo aniversario de la aparición surgió la idea de cumplir con el mandato de la Virgen y llevar su imagen a Puerto Arturo (hoy la ciudad china de Luyshun). La imagen, bendecida en la catedral Marinera de San Nicolás de Kronstadt, viajó en un turismo privado atravesando toda Rusia. El 9 de mayo de 2003, se celebró una liturgia ante la imagen pidiéndole salvación para Rusia.

En el cementerio de de Puerto Arturo fue erigida en tiempos de Nicolás II una cruz de piedra. En su base había un mosaico con una imagen de la Nuestra Señora de Kazán, destrozado en los años de la “revolución cultural china”. En su lugar se colocó una copia especial de la imagen de Nuestra Señora de Puerto Arturo. Este suceso, se dice, provocó en Rusia una cadena de hallazgos de copias antiguas del icono (al día de hoy son unas ocho).

La advocación representada en el icono de la Virgen de Puerto Arturo es hoy una de las patronas del ejército ruso en Lejano Oriente. Por la bendición del patriarca Alexis II, su fiesta es el 29( 16) de agosto día de la Santa Faz de Cristo. Además, en la diócesis de Vladivostok se celebra el 17 de febrero – el encuentro del icono en Jerusalén y el 6 de mayo – su regreso a Vladivostok.

El icono de la Madre de Dios de Puerto Arturo tiene devoción en el ejército ruso de Extremo Oriente

El “sauve-qui-peut” de la flota rusa de Port Arthur


En el consejo de guerra celebrado en Port Arthur el 1º de enero de 1905, se acordó la capitulación de la plaza. El contra-almirante Viren, que se encontraba al mando de los restos de la flota, pidió autorización para hacer un intento de romper el bloqueo japonés y salvar los navíos que se encontraran en estado de navegar.  El general Stoessel, agradecido por la muestra de valor, accedió a su petición, a la ve que ordenó que el resto de buques fueran destruidos. 

Los navíos encargados de esta salida a la desesperada tenían otra importante misión, salvar un preciado tesoro: todas las banderas de combate rusas de la plaza.

Robert Nikolayevich Viren

Robert Nikolayevich Viren

Ese mismo día a la caída de la noche, entre las seis y las once horas, por la bocana del puerto y con el mayor sigilo, se hicieron a la mar, cinco destructores (Skorny, Smelei, Statny, Ierdity, Boikri), un torpedero (Vlastny), un transporte y algunos buques más. Atrás dejaban Port Arthur entre explosiones que rompían de vez en cuando el silencio, esta vez no era la artillería japonesa, sino los propios rusos los que hacían saltar sus almacenes de torpedos, sus pañoles de pólvora y, también, sus propios navíos.

Бойкий (ex-Акула )

Бойкий (ex-Акула )

Cuando fueron detectados por los japoneses se declaró la caza general que continuó toda la noche. El Skorny, Statny, Ierdity y Vlastny lograron refugiarse en el puerto chino de Ché-Fou. El Smeley, Boikry y el transporte llegaron a Kiao-Tchéou, que se encontraba bajo control Alemán.

Puertos donde los buques fueron internados

Puertos donde los buques fueron internados

Japón, en esta ocasión, no violó la neutralidad de los puertos entrando en ellos, como sucedió tras la Batalla del Mar Amarillo. Sino que se procedió a su bloqueo hasta que se pudo verificar que los buques internados habían sido desarmados.

Ningún acorazado ruso se encontraba en condiciones intentar escapar, pues estaban en la rada interior con graves daños por el bombardeo continuo japonés. El Sebastopol era el único buque capital que no se encontraba atrapado, ya que se hallaba anclado en la Bahía del Lobo Blanco, al comienzo de la peninsula de Liao-ti- Shan y al exterior del puerto.

Acorazado Sevastopol

Acorazado Sevastopol

No podría acompañar a los que intentaban escapar de la capitulación pues había recibido severos daños en los ataques realizados por torpederos japoneses el 14 de diciembre, y su tripulación y parte de su artillería había sido desembarcada para colaborar con la defensa de la plaza. El Sebastopol recibió, como el resto de la flota que permanecía en Port Arthur, la orden de destruir el navío.

El Capitán de 1º clase von Essen no estaba dispuesto a que su buque fuera reflotado y que terminara en manos japonesas. Desembarcó las pertenencias personales de la tripulación, el resto de víveres que restaban a bordo, y encendió las calderas decidido a hundir su navío en un lugar en que no pudiera ser recuperado por el enemigo.

Nikolai Ottowitsch von Essen

Nikolai Ottowitsch von Essen

A las cinco de la mañana, con cuarenta hombres a bordo y remolcado por el Silatch, ya que el acorazado tenía problemas en su timón, el gran navío dejó su lugar de anclaje con destino a aguas profundas. A las ocho de la mañana, el cabo de remolque fue largado, se dio orden de abandonar el buque y de abrir todos los grifos y espitas. Cuando en el horizonte se avistaron unos torpederos japoneses, y tras una última revisión, abandonaron la nave el segundo, el jefe de máquinas y el capitán. El Sebastopol se fue rápidamente a pique dando la banda por estribor, sus chimeneas tocaron el agua mientras comenzaba a mostrar su obra viva pintada en rojo, en pocos momentos su popa desaparecía entre las aguas llevándose consigo al fondo del mar el acorazado ruso. Este espectáculo duró alrededor de 10 minutos.

Salida de los defensores de Port Arthur

Salida de los defensores de Port Arthur (1905)

El Capitán von Essen y su tripulación regresaron a Port Arthur donde fueron capturados junto al resto de la guarnición de la plaza tras su capitulación ese mismo día.

El final del destructor Steregoutchy


Durante la noche del 9 al 10 de marzo de 1904 se habían producido algunos intercambios de disparos entre 2 divisiones de torpederos japoneses que se encontraban sembrando minas en las inmediaciones de Port Arthur, y las baterías de costa que defendían la plaza. Se ordenó a una escuadrilla de contratorpederos rusos hacer una salida para enfrentarse a ellos. Ambas escuadras se encontraron a la altura del cabo Liao-ti-chan en el extremo de la península Liaotung, tras un intercambio muy vivo de disparos se alejaron una de otra sin aparente daño.

Combate del Stereguschy

Combate del Stereguschy

Sobre las 0600 horas una vez amanecido, una nueva división de torpederos rusos hizo una salida para regresar media hora más tarde. Apareció entonces en la rada de Port Arthur una escuadrilla de cuatro destructores japoneses desplegados en abanico con rumbo este-oeste, como si buscaran interceptar algún buque. En efecto, trataban de cazar a dos torpederos rusos que habían quedado retrasados y que trataban de ganar su base. Fueron rápidamente rodeados y atacados con furia. El combate se prolongó bastante tiempo, y tras una hora, uno de los buques rusos, el Raschitelny, consiguió zafarse y tomar rumbo a lugar seguro bajo la protección de las baterías de costa. La lucha se centró entonces contra el único destructor ruso que restaba, el Steregoutchy, que se encontraba bajo el mando del teniente Sergeiev.

Teniente de Navío Sergeeva

Teniente de Navío Sergeiev

El Steregoutchy era un destructor de la clase Sokol. Desplazaba 259 tn. Tenía 57,9 metros de eslora, 5,6 metros de manga y 3,5 metros de calado. Su velocidad máxima era de 26,5 nudos, y el armamento principal, estaba formado por un cañón de 75mm y tres de 47mm, además de dos tubos lanzatorpedos. La dotación del destructor era de 62 personas entre ellas tres oficiales.

Destroyer Stereguschiy

Destroyer Stereguschiy

Fuentes japonesas sobre esta acción dicen que el buque ruso no daba más de 15 nudos, y que su capitán maniobró hábilmente intentando embestir a uno de sus enemigos. Se produjo entonces un intercambio de disparos a muy corta distancia, y una vez reducido al silencio el cañón principal de 75 mm del buque ruso, y con sólo uno en uso de 47 mm, se le abarloó el Sazanami con intención de abordarlo. Momentos antes los dos buques habían cesado de disparar, todo estaba en completo silencio, y no se observaba a nadie sobre la cubierta del buque ruso. Los testigos rusos del hecho cuentan que se produjo una lucha a cuchillo en la cubierta del buque, las japonesas dicen que encontraron alrededor de 30 heridos o muertos, y que en el sollado de popa se refugiaban el resto de la tripulación que ofrecieron gran resistencia. Al tomar el control los japoneses comprobaron que los rusos se prestaban a volar su buque, ya que “sobre el suelo se veían cartuchos de dinamita y otros explosivos, y la cabeza de dos torpedos”.

Destructor Stereguschy

Destructor Stereguschy

Una vez reducida o muerta la tripulación defensora, el torpedero fue tomado a remolque. Mientras se alejaba rumbo sur entre una mar cada vez más agitada, a las 1030 se observó cómo roto el cable que le unía a sus captores el buque ruso quedaba al garete hundiéndose al poco tiempo, siendo cuatro los únicos supervivientes recogidos por el Sazanami.

Our Ship, the Sazanami, seized the enemy warship, which was about to sink because of leakage of water. Brave sailors on our ship removed the battle flag at risk of their lives. March 10, 1904.

Our Ship, the Sazanami, seized the enemy warship, which was about to sink because of leakage of water. Brave sailors on our ship removed the battle flag at risk of their lives. March 10, 1904.

Los cruceros rusos Novik, con Makarov abordo, y Askold (otras fuentes citan al Bayan), realizaron una salida al rescate del Steregoutchy. Fue improductiva, llegaron demasiado tarde, aunque no cesaron de perseguir a los torpederos japoneses hasta que debieron regresar a puerto por la aparición del grueso de la flota japonesa. Al conocer este hecho la moral de la escuadra de Port Arthur se vio muy fortalecida, éste era el ejemplo del cambio de la mentalidad de la flota rusa tras la llegada de Makarov, no iban permitir que los japoneses tuvieran el dominio del mar, iban a enfrentarse a ellos, y su almirante iría al frente.

Buque ruso tomado al abordaje por Hirose Biho (1904)

Buque ruso tomado al abordaje por Hirose Biho (1904)

Eran las 0800 horas, cuando los cruceros japoneses enfilaron la entrada del puerto en persecución de los cruceros rusos, mientras el grueso de su flota se retiraba bordeando el cabo de Liao-ti-chan camino de la bahía Pigeon, desde donde comenzó el bombardeo por tiro parabólico de la rada interior del puerto. La posición de los acorazados japoneses estaba bien estudiada, pues las baterías de costa no eran capaces de ofender a la escuadra enemiga. Pero esta es otra historia.

Lo que pasó en los últimos momentos del Steregoutchy nunca se sabrá. Después de algún tiempo, el diario británico “The Times”, haciendo referencia a fuentes japonesas, publicó una historia sensacional por la cual el Steregoutchy no se había hundido por causa de sus daños en el combate, sino por un acto deliberado de dos miembros de su tripulación, que encerrados en la bodega no se rindieron a pesar de todas las advertencias. No sólo no se rindieron al enemigo, sino que abrieron las espitas que inundaron el buque y lo echaron a pique yéndose con él a las profundidades del mar.

Detalle del monumento al Stereguschy en San Petersburgo

Detalle del monumento al Stereguschy en San Petersburgo

Este mensaje causó un gran revuelo en Rusia. En medio de las malas noticias que llegaban del frente, la hazaña del Steregoutchy y de dos marineros desconocidos, era un brillante ejemplo de firmeza y coraje de sus soldados que infundió fe en la victoria. Los diarios rusos inmediatamente se hicieron eco de la noticia, provocando una explosión de patriotismo.

Se decidió erigir un monumento en recuerdo de esta acción. Pero los supervivientes no corroboraron esta historia, por lo que se creó una comisión para el esclarecimiento de los hechos. De resultas de la misma no quedaba claro que hubiera podido realizarse el autohundimiento tal y como se creía. Por lo que Nicolás II ordenó que el monumento fuera en memoria de toda la tripulación del buque, y no sólo de estos dos marinos. Aunque dado que a la sociedad se le había inculcado la creencia de la hazaña de dos valientes marineros abriendo las válvulas que inundaban su barco, se decidió no alterar esta imagen y así se inauguró  el 10 de mayo 1911.

Nicolás II en la inauguración del monumento Stereguschy

Nicolás II en la inauguración del monumento Stereguschy

En la avenida Kamennoostrovsky estaban alineados las tropas con banderas. El Neva se encontraba repleto de buques de guerra. Cerca del monumento los invitados de honor: la viuda del almirante Makarov, familiares de los marineros muertos, el primer ministro Stolypin, presidente de la Duma Rodzianko, el comandante del destructor Raschitelny, así como los más altos rangos del Ejército y la Marina. Cuando estaba todo listo para la celebración llegó el emperador Nicolás II junto a sus hijas Olga y Tatiana. Se convirtió en un monumento al heroísmo, la abnegación y el valor de los marineros rusos.

Hoy en día se encuentra en el mismo lugar.

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La siguiente foto está un poco borrosa pido disculpas. En la catedral de San Nicolás en Kronstadt hay una placa en reconocimiento de los fallecidos en esta acción, junto al resto de los caídos en acciones de guerra de la Marina Rusa.

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Placa en reconocimiento de los caídos en el Steregoutchy. Catedral de San Nicolás en Kronstadt.

 

San Petersburgo. Recorrido temático sobre la Guerra Ruso-Japonesa


Este diciembre he tenido la suerte de poder visitar San Petersburgo. Una ciudad preciosa que esconde en algunos de sus rincones recuerdos sobre acciones y protagonistas de la Guerra Ruso-Japonesa.

He de reconocer que al recorrer la ciudad sentía una sana envidia -y gran admiración- al comprobar como los diferentes gobiernos de los distintos colores que se han sucedido, en el ayuntamiento local y la nación, han conservado los monumentos históricos, y no sólo los referentes a esta guerra. Dice mucho del respeto a la Historia que tiene el pueblo ruso.

Recojo en este post un recorrido por las diferentes estatuas, iglesias, placas conmemorativas, etc. referidas a la Guerra Ruso-Japonesa en dos centros: la isla de Kronstadt (base de la flota del Báltico), y el propio casco histórico de San Petersburgo.

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San Petersburgo

Crucero Aurora

Ubicación <https://goo.gl/maps/HLGkiyvnZvP2>

 

El poder embarcar en un crucero acorazado de principios del siglo XX que participó en el viaje al rededor del mundo con Rozhensvensky es una experiencia única.

Se puede visitar la cubierta principal y el sollado donde hay unas salas musealizadas dedicadas a la historia de los buques de la marina rusa que han tenido el nombre de Aurora y los sucesos históricos en que participó este crucero en particular. Una de ellas se encuentra dedicada a la Guerra Ruso-Japonesa.

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Museo Naval Central de San Petersburgo

Ubicación <https://goo.gl/maps/PEjQjgeX3w52>

 

Visita imprescindible si eres amante de la historia naval. Abarca desde la creación de la Marina de Guerra Rusa a comienzos del siglo XVIII hasta la actualidad. Trasladado a su actual ubicación hace pocos años, es totalmente nuevo y eso se nota en una exposición mucho más moderna y bien presentada. Como único pero, la practica totalidad de las cartelas se encuentran en ruso.

Dedica varias salas MUY GRANDES a la Guerra Ruso-Japonesa con multitud de maquetas de buques y objetos de la época.

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Museo Histórico Militar de Artillería

Ubicación <https://goo.gl/maps/7xhgBuRG1WQ2>

 

Impresionante museo, con una exposición estática en el exterior del recinto que ya merece la pena el visitarlo. Podemos encontrar algunas piezas de artillería de las que participaron en la Guerra de 1904.

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Iglesia de Cristo Nuestro Salvador

Ubicación <https://goo.gl/maps/XkZFwBrDVkE2>

 

Iglesia construida en memoria de los marineros fallecidos en Tsushima, Construida bajo el patronazgo de la reina de Grecia Olga Konstantinovna y el presidente del Senado P. N. Ogarev cuyo hijo falleció en la batalla, fue financiada por suscripción popular. Las paredes de la iglesia estaban recubiertas con placas de bronce con los nombres de los marineros caídos. Esta iglesia fue cerrada y demolida en 1932.

En 1990 se constituyó una fundación para su reconstrucción que en 2003 terminó la Capilla de San Nicolás que actualmente se encuentra en el mismo lugar. Actualmente se encuentra cerrada al público, tras llamar a un timbre y una conversación con un ruso que no hablaba nada de inglés nos dejaron pasar al recinto exterior y poder disfrutar del lugar. Podemos encontrar algunos paneles dentro del recinto explicando la historia del lugar.

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Monumento a los caídos en el acorazado Alejandro III

Ubicación <https://goo.gl/maps/qUafFAXsVV82>

 

En los jardines de la Catedral de San Nicolás de los Marinos en San Petersburgo (no confundir con la de Kronstadt) se encuentra un obelisco en recuerdo de los fallecidos en el acorazado Emperador Alejandro III durante la batalla de Tsushima, donde no hubo supervivientes.

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Monumento a los caídos en el torpedero Stereguschy

Ubicación <https://goo.gl/maps/M286sUv5Ty62>

 

Cerca del museo de artillería y la fortaleza de Pedro y Pablo, encontramos este monumento en recuerdo a los fallecidos en el torpedero Stereguschy. El 26 de febrero de 1904, este buque se encontraba en misión de exploración cuando se encontró a un destacamento japones y entabló combate con él cerca de Port Arthur, casi toda la tripulación murió en el combate. En el monumento se representa el acto heroico de dos marineros que pereciendo junto al torpedero, abrieron las espitas para que no fuera capturado.  En 1954 se instaló una placa en la parte posterior con la imagen del barco y los nombres de la trioulación.

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Kronstadt

Estatua al Vicealmirante Makarov

Ubicación <https://goo.gl/maps/HndS2VwGVJR2>

 

Situada  junto a la iglesia de San Nicolás se erige esta impresionante escultura del Vicealmirante Stephan Osipovich Makarov. La leyenda al pie de la misma dice “Recordad la guerra”. En cada una de las caras de la base hay imágenes alegóricas a hechos importantes en la vida de este marino: el ataque con torpedos a la flota turca, el primer rompehielos, el hundimiento del Petropavlosk.

Estatua al Vicealmirante Makarog

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Recuerdo a los héroes de la Marina en la Iglesia de San Nicolás

Ubicación <https://goo.gl/maps/Kt5J37GiZ2T2>

 

San Nicolás es el santo patrón de los marinos. En las paredes de la Catedral que tiene esta advocación  se encuentran colocadas placas de granito negro con letras doradas que recuerdan a TODOS los marinos fallecidos en acto de servicio en la Armada Rusa desde el momento de su creación a comienzos del siglo XVIII hasta la actualidad. En ellas se indica la fecha de la acción en calendario juliano, el buque y los nombres de los fallecidos; algunos se encuentran resumidos.

Los tableros correspondientes a la Guerra Ruso-Japonesa son 16, se encuentran a la entrada del recinto sagrado, y ocupan un paño completo de una pared lateral.

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Monumento en memoria de los caídos en Tsushima

Ubicación <https://goo.gl/maps/GFvLUWCokfM2>

 

Un pequeño monumento en una esquina del parque Petrovsky recuerda a los caídos en la Batalla de Tsushima.

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Placa reconocimiento Vicealmirante Makarov

Ubicación <https://goo.gl/maps/79DghbrEHjr>

 

Recorriendo tanto Kronstadt como San Petersburgo puedes encontrar multitud placas en edificios que recuerdan los hechos históricos que en ellos sucedieron. Un ejemplo es ésta, que nos recuerda que el Vicealmirante Makarov  trabajo en este edificio entre diciembre de 1899 y febrero de 1904.

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Histocast sobre la Guerra Ruso-Japonesa


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HISTOCAST<enlace>, uno de los podcast de divulgación histórica militar en castellano más exitosos del panorama nacional, me invitó hace unas semanas a participar en la grabación un programa monográfico sobre la Guerra Ruso Japonesa que tenían pensado preparar con motivo de la publicación del número de DESPERTA FERRO <enlace> dedicado a este conflicto.

He de reseñar que soy asiduo seguidor de los episodios de este podcast, en los que se abordan, a modo de tertulia entre amigos, temas bélicos (y algunos no bélicos) de una forma muy amena y con gran seriedad. Sus miembros no olvidan invitar a expertos de gran nivel (a los que no pretendo equipararme) de los temas que lo requieren, aportando gran rigurosidad y conocimiento muy pormenarizado.

La comunidad podcastera ha reconocido su buen hacer y dedicación con varios premios, pero el mejor de ellos es la fidelidad del publico que semanalmente los escuchamos.

Bien, pues como indicaba anteriormente, los chicos de HISTOCAST me invitaron a participar con ellos en la grabación de uno de sus episodios. Nos pusimos manos a la obra para intentar hacer un programa que fuera un referente sobre la Guerra Ruso-Japonesa, que profundizara en las causas, las estrategias globales y especificas de cada momento del conflicto, los condicionantes y limitaciones de cada bando, las consecuencias, y, por supuesto, las batallas contadas como un continuo dentro del conflicto y no como enfrentamientos aislados… Todo un reto que se ha plasmado en casi siete horas de audio.

Ha sido todo un honor el haber compartido esta experiencia con los miembros de HISTOCAST, Goyo (@goyix_salduero), Javier (@tamtamveramendi) y Rodrigo (@Rodericus_Rex). No me duelen prendas en reconocer que he aprendido muchas cosas. Espero haber estado a la altura de los grandes comunicadores que son ellos.

Por último agradecerles nuevamente su labor de divulgación histórica y el trabajo que hacen desinteresadamente.  ¡¡Un gran FUERZA Y HONOR en nombre de HISTOCAST!!

Os dejo con el podcast  <enlace> espero que lo disfrutéis.

Minuto de cada una de las secciones:

– Situación de Japón y Rusia – 9:13
– Fuerzas contendientes – 56:51
– Aspectos tácticos y técnicos – 1:39:16
– Guerra – 2:00:57
– Tsushima – 5:11:10
– Consecuencias – 6:17:09
– Bibliografía – 6:43:52

Desperta Ferro. Especial Guerra Ruso Japonesa


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En noviembre 2016, la revista de historia Militar y Politica Desperta Ferro, nos presenta un monográfico sobre la Guerra Ruso-Japonesa. <enlace>

Artículos :

Causas de la Guerra Ruso-Japonesa por David Schimmelpennick van der Oye (Brock University)

El proceso que llevó al conflicto entre ambas naciones, en los confines del mundo conocido, fue el resultado del choque entre la expansión de uno de los imperios más viejos de Europa, el ruso, y la de una nueva potencia, la japonesa, a la que pocos se atrevían todavía a considerar un igual. Heridos en su orgullo diplomático y político por las grandes potencias por un lado, interesados en ubicarse como nación de primera fila por otro y singularmente preocupados por la presencia rusa, cada vez más importante, en Corea, un territorio que consideraban vital para su seguridad nacional, los nipones no vieron más remedio que ir a la guerra contra el imperio zarista, sorprendiendo al mundo con su recién desarrollada capacidad militar.

Ataque sorpresa a Port Arthur por Oleg Airapetov (Moskóvski Gosudárstvenni Universitét) y Bruce W. Menning (Center for Russian, East European & Eurasian Studies. University of Kansas)

A primeras horas del 9 de febrero de 1904, diez destructores japoneses se acercaron sigilosamente al fondeadero exterior de Port Arthur. Armados con torpedos, su objetivo eran los grandes acorazados rusos, anclados a la espera de una declaración formal de guerra y del inicio de las operaciones. En 17 minutos de fuego, la flota rusa recibió un golpe no solo físico, sino también moral, que la llevó de ser la fuerza naval más importante de la región a un segundo plano en un Pearl Harbor del que no se recuperaron. ¿Cómo es posible que no estuvieran preparados? ¿Cuáles fueron las circunstancias que propiciaron este demoledor ataque sorpresa?

El Ejército Imperial japonés durante la contienda por Rotem Kowner (Haifa University)

El Ejército Imperial japonés (Dai-Nippon teikoku rikugun) y la Marina fueron los responsables de la espectacular victoria japonesa sobre Rusia y se convirtieron tras la contienda en las fuerzas armadas más poderosas de Extremo Oriente y entre las más importantes del mundo. Sin embargo, unos años antes tanto su tamaño como su reputación habían sido mucho más limitados. El presente artículo desgrana la fuerza, el armamento, la filosofía y la organización no solo de las unidades básicas que lo formaban, sino también de las grandes formaciones.

El sitio de Port Arthur por Richard Connaughton

La guerra terrestre comenzó cuando la 12.ª División japonesa y la vanguardia de la 2.ª desembarcaron en Chemulpo, entre el 17 y el 22 de febrero, para avanzar hacia el norte hasta el río Yalu. A partir del 13 de marzo, la llegada de tropas y suministros se trasladó al puerto de Chinampo y, para el 29, todo el Primer Ejército, que incluía las divisiones 2.ª, 12.ª y de la Guardia, ya había desembarcado en Corea. Pero esta solo era un ala de la ofensiva japonesa. También desembarcaron tropas cerca de Pitzuwo, dos ejércitos más, uno de los cuales, el Tercero, tenía por misión asediar y conquistar la gran base naval rusa. La operación iba a resultar mucho más larga y compleja de lo previsto.

La guerra de maniobras en Manchuria por Oleg Airapetov (Moskóvski Gosudárstvenni Universitét) y Bruce W. Menning (Center for Russian, East European & Eurasian Studies. University of Kansas)

Mientras el Tercer Ejército nipón asediaba Port Arthur, el resto de la fuerza, que llegaría a sumar cuatro ejércitos más y casi 300 000 hombres, progresaba por Manchuria con un doble objetivo: cubrir las espaldas de la fuerza sitiadora y destruir el ejército de campaña ruso del general Kuropatkin. Dos cuestiones fundamentales lastraron las operaciones rusas: la falta de criterio unificado sobre la estrategia a seguir y las divisiones y nula colaboración entre los jefes de las grandes unidades. El resultado fue una campaña, que vio alternarse los asaltos a posiciones atrincheradas con las maniobras de flanqueo, en la que los japoneses llevaron la ofensiva casi siempre y que llegaría a su culmen en la gigantesca batalla de Mukden.

La Segunda Flota del Pacífico y el camino a Tsushima por Constantin Pleshakov (Five College Consortium of Massachusetts)

Aunque la historia de la Segunda Flota del Pacífico y su formidable travesía de nueve meses que culminó con la desastrosa derrota de Tsushima ha sido objeto de multitud de estudios y es bien conocida, aún está abierta a interpretaciones sobre la estrategia tras la expedición, la logística de la misma y el papel de su comandante, el almirante Zinovi P. Rozhestvenski. Por ello, este artículo irá desgranando algunas de estas cuestiones, narrando tanto el complejísimo viaje llevado a cabo por la escuadra rusa como su final derrota a manos de una flota Japonesa mejor preparada y mandada, y mucho más descansada.

Las consecuencias de la guerra por Rotem Kowner (Haifa University)

A finales de mayo, una vez que se conoció el desastre naval de la batalla de Tsushima, tanto Rusia como Japón estaban dispuestos a terminar con la guerra. La iniciativa que puso a ambos beligerantes alrededor de la mesa de negociaciones fue concebida por el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, quien posteriormente recibiría el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos. Sin embargo, nadie podía imaginarse entonces que las ondas de choque producidas por esta paz, que certificaba la victoria de una potencia asiática contra los todopoderosos europeos occidentales, llevarían a un nuevo proceso de conflictos y revoluciones que marcarían la segunda mitad del siglo XX.