Reparaciones de fortuna en el acorazado Sebastopol


La falta de coordinación y entrenamiento, fue el mayor de los problemas de la flota rusa durante la guerra ruso-japonesa. Un claro ejemplo lo encontramos en los accidentes que se produjeron entre los propios buques de la escuadra a comienzos del conflicto.

Uno de los percances más graves ocurrió durante los ejercicios ordenados por el vicealmirante Makarov a su llegada a Port Arthur, cuando el acorazado Peresviet embistió por popa al también acorazado Sebastopol, dañándole la obra viva y una de sus hélices.

Acorazado ruso Sebastopol

Acorazado ruso Sebastopol

Las consecuencias de este accidente fueron de dos tipos: unas militares, se cesó inmediatamente al oficial al mando del Sebastopol, y otras técnicas, la operatividad de este barco quedó muy reducida, descendiendo su velocidad a 10 nudos.

El problema que se les planteaba a los rusos era como realizar las reparaciones del acorazado en el arsenal que se disponía en Port Arthur. Las instalaciones ya se habían tenido que adecuar, agrandándolas para poder acoger al acorazado Retvizan (dañado en el ataque del 9/2/1904) y, ni por asomo, se disponía de espacio suficiente para dos buques de ese tamaño. Habría que esperar a que el Retvisan  estuviera reparado para poder comenzar los trabajos necesarios de reparación en el Sebastopol.

Hasta aquí el problema, pero Makarov no se conformaba con esta solución y encargó construir, al ingeniero de marina Kouteinikow , un ingenio para poder proceder a la reparación sin tener que entrar en el arsenal.

Este artefacto consistía en una especie de campana de acero de un diámetro de 2,28m. y de una altura de 2,74m. que se encontraba abierta en su parte inferior, y que se comunicaba con un tubo cilíndrico de 0,81m de diámetro y 4,86m de altura, que servía a su vez de cámara de acceso. La disposición de las piezas permitía al artefacto colocarse encima de las hélices, sin que se tocara al casco del buque.

Campana de Reparación

Campana de Reparación

En la parte superior y a mitad del tubo se situaban unas válvulas de caucho permitían a los encargados de realizar los trabajos equilibrar la presión a la que se encontraba el cajón con  la atmosférica ambiente . Un práctico grifo en esta cámara permitía realizar los ajustes.

Todo el conjunto se aseguraba mediante cadenas de anclaje. Incluso en su interior había dispuestos unas fijaciones para que las aspas de las hélices evitaran cualquier movimiento durante los trabajos a realizar.

Colocación de Campana de Reparación

Colocación de Campana de Reparación

La campana estaba calculada para resistir una presión de 2 atm., como sólo tuvo que trabajar a una profundidad de 4,86 m. no hubo problemas en este sentido.

Con este ingenio se desmontó el aspa de la hélice averiada, la cual se sacó fijada a la campana, una vez fuera se mandó a reparar. Este proceso se tuvo que realizar en dos ocasiones para reparar las dos piezas averiadas.

El invento permitió acortar el proceso de puesta a punto de los buques dañados, al no tener que esperar a que se terminaran de reparar unos para empezar con los siguientes.

Si vemos más allá de la anécdota y analizamos las actuaciones y sucesos, podemos destacar dos aspectos :

  • Las instalaciones de Port Arthur no eran las adecuadas para una escuadra como la que allí se refugiaba en tiempos de guerra. Carecer de un arsenal adecuado para reparar loa buques que allí se alojaba, navíos del tamaño de un acorazado pre-dreadnought ¡y llegaron a estar 7!.
  • Hay dos muestras del caracter del vicealmirante Makarov:
    • a su llegada a Port Arthur puso a todo el mundo a trabajar, intentando reducir la carencia de entrenamiento que tenía su escuadra. Cosa que no continuaron sus sucesores en el mando.
    • no le tembló la mano a la hora de destituir al oficial responsable de un acorazado como el Sebastopol, que se había demostrado negligente en las maniobras. Tampoco se vió muchas veces en el transcurso del conflicto.

Por último y como corolario del post una frase popular “si la necesidad aprieta, se agudiza el ingenio”. Como hemos visto el mando ruso tenía varios buques capitales tocados, le urgía la reparación, por lo que se vió obligado a usar sistemas no ortodoxos aunque efectivos.

Tanto los dibujos como la descripción de las reparaciones las encontramos en :

  • von ESSEN, Nikolai Ottovich. Les derniers jours du Sebastopol à Port Athur. Paris: Agustin Challamel, 1914.
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