La muerte de Makarov (13 de abril de 1904)


Hace unos días en una productiva conversación por twitter, discutíamos sobre la muerte de Makarov. La imagen que yo tenía de este suceso no sé muy bien de donde venía, pero era la del Almirante con su traje de gala en el puente del gran acorazado dirigiendo la evacuación del buque y resistiéndose a abandonarlo. Momento sublime, el terminar su vida hundiéndose con su navío, mientras sonaba de fondo una música de Wagner. Vamos igualito que el capitán Schettino en el Costa Concordia. Las fuentes que se aportaron al cruce dialéctico me convencieron que mi calenturienta mente me engañaba descaradamente y que la realidad fue otra muy distinta.

A Great Victory for the Great Japanese Imperial Navy, Banzai! Ikeda Terukata

A Great Victory for the Great Japanese Imperial Navy, Banzai! Ikeda Terukata (1904)

@Rodericus_Rex, es el ‘ínclito elemento’ que ha motivado este post, en que he repasado mis fuentes en el intento descubrir lo que realmente le ocurrió al almirante y a su buque

Bien, comencemos por el escrito que nos aportó @Rodericus_Rex, el cual procede de una biografía sobre el Almirante Togo, escrita por Juan Ignacio Nuñez Iglesias, en su página 133 se cuenta como sucedieron los hechos del hundimiento del Petropavlosk:

Pocos instantes después una densa humareda ocultaba la proa del acorazado y este se escoraba sobre el costado de estribor. De repente […] una terrible explosión, con la rapidez del rayo se elevó hasta el cielo una inmensa llamarada e inmediatamente desaparecía el coloso entre las aguas […] hundido en menos de dos minutos.

Un  poco más adelante en el texto el Gran Duque Boris, relata lo que ocurrió en el puente por medio de lo que su hermano el Gran Duque Cirilo, uno de los pocos supervivientes del suceso, le había contado:

Al ocurrir el siniestro iba Makarov y su Estado Mayor en el puente alto, a babor. […] A la segunda explosión cayeron sobre el puente las chimeneas y los palos, con ruido ensordecedor y destrozando cuanto encontraban a su paso.

Cuando volvió en sí comprendió que una mina había explotado debajo de la santabárbara. Gateando como pudo, se trasladó a babor y allí encontró el cuerpo del almirante con la cabeza atrozmente mutilada.

[…] En lo tocante al almirante recuerdo que mandó cerrar las puertas estancas y que al decirlo se llevó las manos a la cabeza con gesto desesperación; a renglón seguido se desposeyó de las prendas de abrigo, y no supe más hasta verle casi decapitado.

Vicealmirante Stephan Osipovich Makarov

Vicealmirante Stephan Osipovich Makarov

Hasta aquí los hechos como se describen en el texto que facilitó nuestro amigo. Ahora vamos con la corroboración del mismo con la bibliografía que tengo en mi poder.

En el libro Blancs et Jeunes se cuenta la guerra ruso japonesa desde el punto de vista de un reportero francés testigo de los hechos. En el momento del hundimiento del Petropavlosk, se encontraba en el lado japonés y se relata el suceso a través de los comunicados que se enviaron al Ejército Japonés en Corea.

Los nuestros vieron al Petropaclosk envuelto en una espesa columna de humo amarillo y verde; sucesivamente el mástil, la chimenea y la pasarela se elevaron. El acorazado se escoró a estribor, la popa surgió del agua haciendo emerger su hélice cuyas aspas giraban rápidas. El Petropavlosk estaba envuelto en llamas. Comenzó a hundirse por la proa y desapareció en dos minutos.

Fue por los telegramas de Europa que tuvimos conocimiento que el Almirante Makarov y su Estado Mayor habían fallecido junto al Petropavlosk.

Esta fuente nos confirma la manera como se hundió el buque. Y aún más en una nota pie de página el traductor nos da más datos:

Casi todos los oficiales del Petropavlosk fallecieron igualmente. Solo el Gran Duque Kiril Vladimirovich, El Capìtan Jakovlev (comandante del navío), 3 tenientes, 2 Alféreces y 50 marineros fueron salvados.

Esta nota nos confirmó que el protagonista del relato del libro que nos aportaba @Rodericus_Rex, tenía muchas posibilidades de ser fiable, y que nuestra memoria nos remitía a una realidad que no era la correcta.

Acorazado Petropavlosk

Acorazado Petropavlosk (1894)

Pero seguimos buscando en otros libros sobre el tema. Constantin Pleshakov, en su libro ‘La última armada del Zar’ hace referencia al diario de Yu. Vasiliev en el que para el asunto que tratamos muestra la situación de una forma mucho más cruda:

En ese momento una terrible explosión sacudió al Petropavlosk. El gran duque [Kiril] se volvió hacia Makarov: el cuerpo del almirante aún de pie, había sido decapitado.

Sobre el hundimiento del buque no aclara mucho:

El Petropavlosk se hallaba envuelto en una nube oscura; su proa se hundía en el mar mientras la popa se elevaba dejando ver las hélices, que aún giraban. […] el barco de guerra se fue a pique en cuestión de minutos.

Noticia en Le Petit Parisien

Noticia en Le Petit Parisien

En la obra de Semenoff “La escuadra de Puerto Arturo”, cuando trata de la muerte de Makarov nos cuenta que el autor se encontraba a bordo del Diana, acompañando en las operaciones al Petropavlosk por lo que pudo asistir al hundimiento del buque  en primera persona, lo que describe lo hace con precisión, e incluso da cuenta de las horas: en que sucedieron las primeras explosiones 9:43 y cuando todo había acabado 9:44 30′ (todo según su reloj).

Cuando un sordo fragor me hizo estremecer al mismo tiempo que a todo el crucero. Era como si hubieran disparado precisamente a nuestro lado una pieza de 305mm.[…] Vi a gigantesca nube de humo amarillento (¡la piroxilina!¡el pañol de torpedos! Pensé) y en esa nube extrañamente suspendido en el aire, girando y cayendo después, el palo de mesana… A la izquierda de la nube, la popa del navío como siempre, como si nada hubiera sucedido en la proa….¡Otra explosión!… torbellinos de vapor ocultaron la nube amarillenta…¡las calderas! La popa del acorazado se alzó tan brutalmente, tan perpendicularmente, que se hubiera dicho que se hundía partido por la mitad; durante un segundo pudieron distinguirse las hélices girando todavía en el aire… ¿hubo alguna otra explosión?… No lo sé, pero me parece que la popa del Petropavlosk, apenas visible entre las nubes de humo y de vapor, estalló y que una verdadera tromba de llamas brotó como del cráter de un volcán… también me parece que aún pasados algunos instantes después que hubieron desaparecido los últimos restos, el mar continuaba vomitando fuego.

Recuperando cadáveres del Petropavlosk cerca de Port Arthur

Recuperando cadáveres del Petropavlosk cerca de Port Arthur

El Capitan von Essen en sus memorias ‘Los últimos días del Sebastopol en Port Arthur’,  nos cuenta que se encontraba a bordo del Sebastopol saliendo de la bocana del puerto cuando le llegó la noticia

Distinguimos una espesa columna de humo amarillo detrás de la Montaña de Oro, era todo lo que quedaba del Petropavlosk, que había chocado con una mina. La primera explosión se debió de producir en la proa. Se escucharon seguidamente otras provenientes del interior: eran probablemente torpedos explosionando. Después el buque picó y se hundió en pocos instantes.

Como nota a pie de página de este libro el Comandante Balincour nos hace una muy curiosa anotación, de como se recuperó el buque hundido por los japoneses para ser vendido y lo se encontraron en él:

En mayo de 1913 un Japonés llamado Sakurai compró el pecio del Petropavlosk con el objeto de venderlo por piezas. Sus submarinistas entraron en una sala donde debía de estarse desarrollando algún tipo de consejo, y que debía de ser la cámara de los oficiales superiores, pues se encontraron varias piezas de plata. Alli reposaban 6 esqueletos, evidentemente de oficiales, ya que en uno de ellos se encontró un reloj de oro, en otro unos anteojos igualmente de oro, y en otro un puñal grabado con el nombre de Contralamirante Molas, jefe de estado mayor, y al lado una cartera cuyo contenido vino a confirmar la identidad de su propietario; varios revólveres, condecoraciones,  portafolios, etc… Pero aquello que chocó más a los japoneses fue encontrar un sable japonés con un anillo de oro que contenía el símbolo de la casa Tokugawa (mitsuba aoi) que se encontraba en perfecto estado de conservación, mientras las armas rusas estaban todo corroídas. Los japoneses vieron en esto un presagio.

Monumento al vicealmirante Makarovr en Kronshtadt

Monumento al vicealmirante Makarovr en Kronshtadt

Por ultimo una fuente japonesa, la del comandante Hesibo Tikovara en su libro ‘Diario de Operaciones’. El día de autos cuenta que estaba a bordo del torpedero Akasuki:

De repente vi, bajo la proa del buque que iba en primer termino, alzarse una nube de humo, primeramente blanco, después amarillo, y por ultimo una inmensa llama rojiza.[…] La llama, el humo amarillento habían casi desaparecido , cuando llegó el ruido, o por mejor decir, el retumbar sordo de la explosión seguida de otras varias menos intensas. Con los anteojos pude ver como se inclinaba el barco hacia proa primero, después hacia un costado. Y todo con una rapidez increíble.

Se vio fuera del agua las hélices y el timón; los palos se inclinaron más y más; el barco fue sumergiéndose y haciéndose más pequeño… cada vez más pequeño… ¡por fin desapareció! ¡Este fue el fin del Petropavlosk!

Acorazado Petropavlosk

Acorazado Petropavlosk

Bien, con esto expió mi falta de rigor en la conversación que tuve con @Rodericus_Rex en twitter hace unos días, aunque todavía no sé de donde me viene la imagen que tenía de la muerte de Makarov la cual he tenido que leer en algún lugar que ya aparecerá… Probablemente sea de alguno de los ukiyo-e que tanto me gustan y que me hacen compañía.

Russian Flagship Destroyed by Japanese Torpedo (Yasuda Hanpo)

Russian Flagship Destroyed by Japanese Torpedo (Yasuda Hanpo)


 

Remitimos a un articulo de hace unos meses para conocer los momentos anteriores que llevaron al hecho que relatamos hoy El hundimiento del Petropavlosk.

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Kobayashi Kiyochika (1847-1915). Humor gráfico en la guerra rusojaponesa


Je-suis-Charlie

El humor gráfico o la propaganda en los conflictos bélicos es un elemento que es muy interesante de estudiar. En este caso traemos a un artista japonés, Kobayashi Kiyochika, y exponemos ordenadamente por fechas la evolución de sus dibujos a lo largo de la guerra con el Imperio Ruso en 1904.

La Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) se documentó de diversas formas, como xilografías, fotografías e ilustraciones. Las victorias de los militares japoneses en las primeras etapas de la guerra inspiraron impresiones de propaganda hechas por artistas japoneses.

Kobayashi Kiyochika (1847–1915) realizó grabados, cuyo objetivo era ridiculizar, constaban de una sola hoja. Kiyochika, conocido por producir xilografías utilizando métodos de pintura occidental, había estado brevemente bajo la tutela de Charles Wirgman (1832–1891), un caricaturista inglés del Illustrated London News. Kiyochika también se convirtió en caricaturista político a tiempo completo para una revista japonesa entre 1882 y 1893. El escritor satírico Honekawa Dojin (seudónimo de Nishimori Takeki, 1862–1913) acompañaba cada ilustración con una descripción humorística.

La información de este post esta sacada de la Biblioteca Digital Mundial (http://www.wdl.org). Todas las imágenes pertenecen a Library of Congress (http://www.loc.gov)

Soldado ruso a caballo, con una espada en la mano derecha, una lanza en la mano izquierda y un rifle montado sobre su pecho, con una cuerda que va desde el gatillo hasta su boca (Abril 1904)

Soldado ruso a caballo, con una espada en la mano derecha, una lanza en la mano izquierda y un rifle montado sobre su pecho, con una cuerda que va desde el gatillo hasta su boca

Soldado ruso a caballo, con una espada en la mano derecha, una lanza en la mano izquierda y un rifle montado sobre su pecho, con una cuerda que va desde el gatillo hasta su boca

Este grabado muestra a un soldado cosaco angustiado que lleva varias armas para protegerse desde todos los ángulos. Le preocupa caer del caballo si lo atacan por la espalda.

El zar Nicolás II caminando sobre una cuerda floja sostenida por tres rifles en la costa y un barco que se hunde (Mayo 1904)

El zar Nicolás II caminando sobre una cuerda floja sostenida por tres rifles en la costa y un barco que se hunde

El zar Nicolás II caminando sobre una cuerda floja sostenida por tres rifles en la costa y un barco que se hunde

Este grabado muestra al zar Nicolás II, gobernante de Rusia, bailando en la cuerda floja entre la tierra y el mar. La guerra se libró en tierra y mar, y las fuerzas rusas sufrieron grandes pérdidas en ambos escenarios.

Soldados rusos asustados por muñecos de soldados japoneses que cuelgan de cuerdas (Mayo 1904)

Soldados rusos asustados por muñecos de soldados japoneses que cuelgan de cuerdas

Soldados rusos asustados por muñecos de soldados japoneses que cuelgan de cuerdas

Este grabado muestra a soldados rusos siendo burlados por niños, que les muestran muñecos de soldados japoneses y se divierten cuando los rusos entran en pánico y piden misericordia.

Kuropatkin, de rodillas en medio de ruinas de acorazados, suplica a San Andrés, el santo patrono de Rusia, que sostiene una gran espada y un escudo (Mayo 1904)

Kuropatkin, de rodillas en medio de ruinas de acorazados, suplica a San Andrés, el santo patrono de Rusia, que sostiene una gran espada y un escudo

Kuropatkin, de rodillas en medio de ruinas de acorazados, suplica a San Andrés, el santo patrono de Rusia, que sostiene una gran espada y un escudo

El relato de este grabado está hecho en forma de conversación entre el general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, y San Andrés, el santo patrono de Rusia, quien reprende al general por traer de vuelta una flota llena de agujeros.

Kuropatkin como pregonero (Mayo 1904)

Kuropatkin como pregonero

Kuropatkin como pregonero

El texto de este grabado bromea con el hecho de que los suplementos del diario japonés están asociados con victorias de batalla, pero que en Rusia se llaman suplementos de ōmake (gran pérdida), no en precio sino en batalla. Un hombre (posiblemente el general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso) con traje y en esquíes, pregona las noticias del frente de guerra al pasar junto a una pareja bien vestida. Cuando la dama le pregunta al marido por qué los rusos son tan débiles, él responde que su habilidad está en ser orgullosos y no en aceptar la derrota.

Los generales rusos deponen sus armas de manera muy cortés (Junio 1904)

Los generales rusos deponen sus armas de manera muy cortés

Los generales rusos deponen sus armas de manera muy cortés

En este grabado, los generales rusos lamentan haber provocado a Japón con insultos de ser una nación pequeña e insignificante, y ahora se dan cuenta de que, aunque pequeña, no deben hacer bromas sobre ella. Sollozan y entregan sus armas, pidiendo a los soldados japoneses que no los ensarten con sus bayonetas.

Una ballena y tres peces sentados para una cena formal en donde se servirán marineros rusos (Junio 1904)

Una ballena y tres peces sentados para una cena formal en donde se servirán marineros rusos

Una ballena y tres peces sentados para una cena formal en donde se servirán marineros rusos

Aquí, el pargo llama a invitados a una comida de rusos. Se disculpa porque saben mal y les faltan agallas, a pesar de la impresión de superioridad que dan. Los invitados quedan sorprendidos con lo fácil que es tragárselos enteros. Hay juegos de palabras relacionadas con el mar, los peces y la muerte en todo el texto.

Los sonidos de llanto de un telegrama (Junio 1904)

Los sonidos de llanto de un telegrama

Los sonidos de llanto de un telegrama

En este grabado una pareja rusa, posiblemente el zar y la zarina, recibe un telegrama y espera que esté repleto de noticias de victoria. Derraman lágrimas de desilusión al enterarse de las sucesivas victorias del ejército japonés.

La señorita Jiuliancheng y el soldado ruso (Kyûrenjô no heiki) (Junio 1904)

La señorita Jiuliancheng y el soldado ruso (Kyûrenjô no heiki)

La señorita Jiuliancheng y el soldado ruso (Kyûrenjô no heiki)

Este grabado representa al ejército ruso en retirada y abandonando a Kuren jyō (la señorita Jiuliancheng) tan pronto como el ejército japonés dispara sus cañones durante la Batalla del río Yalu. Este enfrentamiento fue uno de los primeros indicios de que Japón era capaz de luchar en igualdad de condiciones contra Rusia.

Anciano con una bandera liderando a un grupo de ciudadanos varones en una procesión en la noche (Junio 1904)

Anciano con una bandera liderando a un grupo de ciudadanos varones en una procesión en la noche

Anciano con una bandera liderando a un grupo de ciudadanos varones en una procesión en la noche

Este grabado afirma que los ciudadanos rusos hacen una procesión con faroles después de sus sucesivas derrotas en batalla: un evento que en Japón se reserva para las victorias. Se levantan banderas blancas de rendición, mientras que se cantan canciones en las que los rusos aceptan su propia debilidad. Al preguntársele por qué el gobierno ruso está haciendo la vista gorda a esto, un ciudadano responde que han perdido frente a la gran fuerza del pueblo japonés.

Soldado ruso muestra la bandera blanca claramente al ejército japonés: «¡Ah! , dice, ¿consiguen vernos?» (Julio 1904)

Soldado ruso muestra la bandera blanca claramente al ejército japonés: «¡Ah! , dice, ¿consiguen vernos?»

Soldado ruso muestra la bandera blanca claramente al ejército japonés: «¡Ah! , dice, ¿consiguen vernos?»

La escena muestra a un oficial y tres soldados rusos en el momento de rendirse al escuchar la trompeta del ejército japonés. Después de descubrir que se perdió su bandera blanca, el oficial pinta de blanco su rostro, la cara de su caballo y la bandera rusa para dejar claras sus intenciones.

La presión de una mano pesada (Julio 1904)

La presión de una mano pesada

La presión de una mano pesada

Este grabado representa la gran mano del ejército japonés aplastando Port Arthur, un estratégico puerto de aguas cálidas en la península de Liaodong en Manchuria (actual China), el 25 de julio de 1904.

Kuropatkin juega con demasiada brusquedad con sus juguetes (Julio 1904)

  Descargas  Kuropatkin juega con demasiada brusquedad con sus juguetes

Kuropatkin juega con demasiada brusquedad con sus juguetes

Este grabado muestra al general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, jugando con soldados de juguete mientras una mujer lo observa sentada en el piso. Se describe al militar ruso como el organizador de un baile frenético. Los soldados, sin embargo, son cobardes y se parten tan pronto como los envían al campo de batalla.

O’Fuko arrojando granos y semillas para la buena suerte y para alejar a los demonios en la víspera de Año Nuevo (Agosto 1904)

O'Fuko arrojando granos y semillas para la buena suerte y para alejar a los demonios en la víspera de Año Nuevo

O’Fuko arrojando granos y semillas para la buena suerte y para alejar a los demonios en la víspera de Año Nuevo

Aquí se muestra a una mujer japonesa robusta ahuyentanto a los rusos lanzándoles una lluvia de balas, lo que refleja la tradición de arrojar frijoles a ogros con cuernos durante Setsubun (Festival del lanzamiento de granos y semillas) con el fin de alejar a los espíritus malignos. Con el tiempo los japoneses logran «barrer» a los rusos, a quienes consideran la «basura del mundo» y los caricaturizan como ogros con cuernos, colmillos y garras.

El general Kuropatkin, listo para cualquier cosa, espera la llegada de los japoneses (agosto de 1904)

El general Kuropatkin, listo para cualquier cosa, espera la llegada de los japoneses

El general Kuropatkin, listo para cualquier cosa, espera la llegada de los japoneses

En este grabado, el general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, está representado como el legendario guerrero y monje japonés Benkei. A pesar de su impresionante apariencia, tan pronto como Kuropatkin ve a un soldado japonés, le ruega que tenga piedad. La etiqueta en el recipiente de su cinturón dice bora (mentiras).

Japón sostiene el lazo cuando Rusia extiende sus garras (Agosto 1904)

Japón sostiene el lazo cuando Rusia extiende sus garras

Japón sostiene el lazo cuando Rusia extiende sus garras

Este grabado presenta a Rusia como a un zorro a punto de ser cazado en una trampa. A medida que Rusia se acerca a China y a Corea, el lazo que sostiene el ejército japonés se tensa, mientras que el ejército canta una canción de la victoria militar que parodia una melodía de la caza del zorro.

El zar ve el regreso de sus fuerzas (Agosto 1904)

El zar ve el regreso de sus fuerzas

El zar ve el regreso de sus fuerzas

Este grabado muestra al zar Nicolás II despertando de una pesadilla en la que ha visto a los soldados rusos, maltrechos y heridos, regresar de la batalla con los japoneses. Los soldados le revelan que los informes de victorias rusas en el campo de batalla habían sido falsos.

Un general ruso, temblando de miedo, llama por teléfono al zar, a quien también lo está irritando la zarina (Agosto 1904)

Un general ruso, temblando de miedo, llama por teléfono al zar, a quien también lo está irritando la zarina

Un general ruso, temblando de miedo, llama por teléfono al zar, a quien también lo está irritando la zarina

En este grabado un general ruso, nombrado «Debilidad», habla a una figura, posiblemente, el zar, llamado «Agitación», y se preocupa por la caída de Nanshan y el peligro de que Port Arthur también sea tomada. Las piernas de Debilidad, a la derecha, tiemblan del miedo

El general Kuropatkin y su tropa parten con alegría de San Petersburgo hacia el frente (Septiembre 1904)

El general Kuropatkin y su tropa parten con alegría de San Petersburgo hacia el frente

El general Kuropatkin y su tropa parten con alegría de San Petersburgo hacia el frente

Este grabado muestra al general Alexei N. Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, dejando a dos desconsoladas mujeres, su esposa y su amante, mientras su tropa espera en el fondo. La esposa y la amante se resisten a que vaya al frente y le preguntan por qué no finge estar enfermo, considerando que engaña a la gente con regularidad. El general les pide que lo esperen, ya que va a correr por su vida. Sus soldados están cansados de esperar y bostezan.

Raijin, el dios del trueno, asusta a los rusos y los ahuyenta de Tokuriji (cerca de Nanshan) (Septiembre 1904)

Raijin, el dios del trueno, asusta a los rusos y los ahuyenta de Tokuriji (cerca de Nanshan)

Raijin, el dios del trueno, asusta a los rusos y los ahuyenta de Tokuriji (cerca de Nanshan)

Este grabado representa al ejército japonés como Raijin, el dios del trueno, mientras los soldados rusos se retiran fuera de las murallas de la ciudad de Tokuriji durante la Batalla de Telissu, que tuvo lugar entre el 14 y 15 de junio de 1904.

Heridos en el frente de batalla sorprenden a Kuropatkin durante su cena (Septiembre 1904)

Heridos en el frente de batalla sorprenden a Kuropatkin durante su cena

Heridos en el frente de batalla sorprenden a Kuropatkin durante su cena

Este grabado muestra al general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, cuya cena se ve alterada cuando se entera de la derrota de Rusia en la Batalla de Tokuriji. Soldados rusos heridos, con armas del acorazado, rifles y postes de telégrafo en el lugar de cabezas, y una locomotora con brazos que agita una bandera blanca con la cruz roja se acercan desde la izquierda. Kuropatkin está consternado por las pérdidas y se pregunta cómo sus fuerzas han podido ser tan débiles. La conversación entre Kuropatkin y los soldados contiene un juego de palabras con el término tokuri(botella de sake).

El general Kuropatkin en un lugar seguro (Septiembre 1904)

El general Kuropatkin en un lugar seguro

El general Kuropatkin en un lugar seguro

Este grabado pone énfasis en los estereotipos de debilidad y cobardía al mostrar al general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, preparándose para los ataques enemigos al armarse y, al mismo tiempo, atarse una bandera blanca en su espalda para rendirse. Cuando un soldado japonés llega furtivamente por la espalda, Kuropatkin se siente aliviado porque el soldado no ha detonado la mina terrestre que había plantado delante de él.

Un marinero japonés lucha a puño limpio con dos acorazados rusos (con brazos, piernas y rostros) mientras un tercer acorazado escapa (Octubre 1904)

Un marinero japonés lucha a puño limpio con dos acorazados rusos (con brazos, piernas y rostros) mientras un tercer acorazado escapa

Un marinero japonés lucha a puño limpio con dos acorazados rusos (con brazos, piernas y rostros) mientras un tercer acorazado escapa

En este grabado, los barcos rusos sufren daños a manos de la armada japonesa y tratan de escapar y volver al puerto de Vladivostok.

Almirante ruso lleva todas las de perder (Octubre 1904)

Almirante ruso lleva todas las de perder

Almirante ruso lleva todas las de perder

Este grabado muestra a un oficial de la armada rusa que ha huido de la Batalla de Port Arthur, solo para ser descubierto por los japoneses, quienes lo hicieron volar por el aire. Solo queda su pie, lo que, admite, lo hace más un make-mono(fracaso) que un bake-mono (monstruo), como supusieron los marineros japoneses, a quienes se los muestra riéndose de él.

La farsa de los leones en Puente de piedra (Octubre 1904)

La farsa de los leones en Puente de piedra

La farsa de los leones en Puente de piedra

En este grabado se juega con esos estereotipos, y se muestra a los rusos incapaces de bailar correctamente la danza del león en la popular obra japonesa Shakkyō (Puente de piedra). Ellos revolean sus cabezas locamente, y finalmente caen en lo que se convierte en un absurdo baile de la muerte.

Sueños de un general ruso (Octubre 1904)

Sueños de un general ruso

Sueños de un general ruso

 La serie se burlaba de los rusos por la percepción que se tenía de su debilidad militar, vanidad y cobardía. En este grabado, el general ruso se pregunta cómo explicar las consecutivas derrotas en batalla en su tierra. ¿Debería ser honesto y arriesgarse a la ejecución? Decide entregarse voluntariamente a los japoneses mientras finge haber luchado con valentía hasta el final y haber sido tomado como prisionero.

Una bandera blanca como regalo de despedida, que la esposa del general ruso le da cuando parte hacia el frente, diciéndole que la use apenas vea al ejército japonés (Octubre de 1904)

Una bandera blanca como regalo de despedida, que la esposa del general ruso le da cuando parte hacia el frente, diciéndole que la use apenas vea al ejército japonés

Una bandera blanca como regalo de despedida, que la esposa del general ruso le da cuando parte hacia el frente, diciéndole que la use apenas vea al ejército japonés

En este grabado, el general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, tranquiliza a su esposa y le dice que será capaz de huir en caso de encontrarse con el ejército japonés, pero su mujer le ha hecho una bandera blanca para que la utilice para rendirse si no puede escapar.

Kuropatkin protege la seguridad: su bandera no funciona, pruebe con otra (Octubre 1904)

Kuropatkin protege la seguridad: su bandera no funciona, pruebe con otra

Kuropatkin protege la seguridad: su bandera no funciona, pruebe con otra

Este grabado muestra a un soldado ruso enarbolando la bandera blanca de rendición. Otro soldado enarbola una bandera con una cruz roja, mientras que un tercero prepara, por si acaso, la bandera japonesa con el Sol Naciente.

Marineros rusos hacen balas de cañón para las armas de su acorazado (1904)

Marineros rusos hacen balas de cañón para las armas de su acorazado

Marineros rusos hacen balas de cañón para las armas de su acorazado

Este grabado representa un barco de la marina rusa que se está quedando sin balas de cañón, y los marineros intentan hacer sustitutos para disparar con las armas del barco.

El ejército del norte se derrite ante el Sol Naciente (1904)

El Ejército del Norte se derrite ante el Sol Naciente

El Ejército del Norte se derrite ante el Sol Naciente

El relato de este grabado compara al ejército ruso con la transitoriedad de una gota de rocío congelada, que comienza a derretirse cuando se enfrenta al Sol Naciente de Japón.

El general ruso Kuropatkin en un saco (Abril 1905)

El general ruso Kuropatkin en un saco

El general ruso Kuropatkin en un saco

Este grabado muestra al general Alexei Nikolaevich Kuropatkin, ministro de guerra imperial ruso, aplastado varias veces por la derrota, por lo que decide reducir sus planes. En una alusión a la expresión idiomática japonesa «enrollarse la tela de envolver», sus oficiales lo encuentran, literalmente, enredado en una tela, asustado por la fuerza de Japón e incapaz de moverse.

Un soldado ruso protesta cuando dos soldados japoneses interrumpen sus preparativos para la cena (abril 1905)

Un soldado ruso protesta cuando dos soldados japoneses interrumpen sus preparativos para la cena

Un soldado ruso protesta cuando dos soldados japoneses interrumpen sus preparativos para la cena

En este grabado, Rusia es personificada como un tosco vendedor de tempura cuyo aceite para freír fue tomado por el ejército japonés. El tempura representa un sitio de batalla. Esta escena representa a los soldados japoneses perforando sin esfuerzo el tempura, lo que simboliza la batalla de Mukden en el centro de Manchuria. Esta batalla, de hecho, había terminado con grandes pérdidas para ambas partes.

Tres soldados cangrejo: dos con picos partiendo el suelo, y el tercero de pie sobre el muro de una fortaleza (abril 1905)

Tres soldados cangrejo: dos con picos partiendo el suelo, y el tercero de pie sobre el muro de una fortaleza

Tres soldados cangrejo: dos con picos partiendo el suelo, y el tercero de pie sobre el muro de una fortaleza

Aquí los soldados rusos se han convertido en cangrejos, que pueden cavar huecos y correr en cualquier dirección con sus múltiples patas. El comentario compara la forma de los cangrejos con los peinados de los guerreros japoneses del siglo XII que habían sido derrotados en la Guerra de Genpei, un famoso conflicto entre dos clanes poderosos.


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Zafarrancho Podcast: La Batalla de Tsushima


El podcast es un formato de difusión de contenidos por medio de archivos hablados difundidos a través de la red. En este país existe un nicho muy floreciente en el podcasting dentro de nuestro mundo de la historia, y hemos dar gracias a Dios que este sea de un tipo de podcasting que podríamos llamar de calidad – sin animo de ser excluyentes mencionaremos a – @HistoCast, @Zafarranchopod y el recientemente premiado @memoriastambor.

Somos asiduos seguidores de los tres anteriores, que nos acompañan en nuestros viajes haciéndolos más llevaderos. Hoy descubrimos que uno de ellos Zafarrancho Podcast nos hace un regalo de Reyes dedicando uno de sus audios a la guerra Ruso-Japonesa centrándose en su vertiente naval.

Para todos aquellos que ya conozcáis a Zafarrancho Podcast no os voy a descubrir nada. Para los demás, es un buen momento para adentraros en el mundo del podcast por medio del siguiente enlace.

vía ¡Disponible el décimo primer episodio de Zafarrancho Podcast! – La Batalla de Tsushima.